sábado, 25 de junio de 2011

Salvador Borrego




El bombardeo de Dresde es un caso extraño, sin explicación militar. Ocurrió cuando ya los aliados habían ganado la guerra; dos y medio meses antes de que se firmara la rendición incondicional. Y más aún porque Dresde carecía totalmente de objetivos militares.

El caso se vuelve más inexplicable porque Dresde tenía 666.000 habitantes y luego se vio congestionada por millares de mujeres y niños que venían huyendo de las salvajadas del ejército soviético que invadía el oriente de Alemania.

En esas circunstancias fue bombardeada el 13 de febrero de 1945. Hubo 3.250 vuelos de tetramotores aliados, en los que participaron 33.000 tripulantes y mecánicos. Las escuadrillas volaron 5.500 kilómetros y se gastaron decenas de millones de dólares para arrojar 5.000 bombas explosivas y 400.000 incendiarias.

Mujeres, con sus niños, eran convertidas en teas humanas, algunas se arrojaban al río Elba, pero aún así seguían ardiendo porque el agua no extingue el fuego del fósforo líquido.

Según cálculos bajos, pereció un cuarto de millón de mujeres y niños. Según cálculos altos, como el de David Irving, fue medio millón, mucho más que las dos bombas atómicas que mataron a 155.000 japoneses.

¿Acaso fue un bombardeo ritual, sacado del Antiguo Testamento? Según Éxodo 29, los judíos dicen que Yahavé les pedía quemar carne de animales porque le era muy grato el olor de carne quemada. En Dresde el olor de carne quemada subía a miles de metros de altura.

Una de las fases de la personalidad de Winston Churchill-Jacobson fue que en la conducción de la guerra en tierra dejó completamente independientes a los mariscales Auchinleck y Montgomery, y al general Desmond Young. En cambio, de la lucha en el aire hizo una guerra propia, conducida con especial empeño para causar el mayor número de muertos entre la población civil alemana.

En cuanto la zona residencial de una ciudad alemana era devastada, ya tenía señalado lograr “victoria” igual en otra ciudad, grande, mediana o chica.

El historiador inglés F.J.P. Veale considera que Churchill-Jacobson pasó de la guerra civilizada a la barbarie. En la Cámara de los Comunes Churchill-Jacobson anunció, el 21 de septiembre de 1943, que “para acabar con el nazismo no habrá extremos de violencia a los cuales no recurramos”.

Fuente: Alemania pudo vencer



Salvador Borrego Escalante


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